miércoles, 12 de febrero de 2014

Estímulos inflamatorios y la enfermedad del Parkinson

La dopamina es un neurotransmisor esencial para el funcionamiento del sistema nervioso central(SNC).  Se forma a partir de un precursor, dopa, que se sintetiza en el hígado a partir de un aminoácido ( tirosina) y la dopa es transportada por la sangre hasta las neuronas donde se transforma en dopamina . Una de las funciones de este neurotrasmisor es el control del movimiento (ruta nigroestriada), la muerte y degeneración de las neuronas de esta ruta, que se encuentra en la sustancia negra cerebral , supone una baja concentración de dopamina y es consecuencia de la enfermedad del Parkinson, ( este descubrimiento realizado por Arvid Carlsson  ganó el Nobel de la Medicina en el 2000).


Los síntomas de esta enfermedad neurodegenerativa se pueden mitigar con la L-dopa que estimula el aumento de dopamina en las neuronas supervivientes de la ruta nigroestada, sin embargo no hay una cura definitiva, por lo que el entendimiento de los cambios ocurridos nos facilita encontrar mejores tratamientos.


Se ha demostrado  que la pérdida de neuronas dopaminérgicas esta asociada con la neuroinflamación crónica y un nuevo estudio acerca un paso más la compresión del papel de inflamación . Este estudio consiste en la inyección de un lipopolisacárido ( LPS) por vía intravenosa  en solución salina a 12 ratas y otras 12 ratas son tratadas con solución salina, al cabo de 48 horas se observa que los cerebros de las ratas tratadas con LPS presentan una inflamación muy parecida a la asociada con la enfermedad  Parkinson y al resto de ratas no tratadas con LPS no presentan esta inflamación. Por lo tanto, se deduce que la presencia de LPS activa mecanismos inflamatorios que superan la protección celular y acaban con la muerte de la células dopaminérgicas.  



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